Nueva Vulcano


Principal Primera

12" & CD BCore Ref.111
2004

Síndrome de Estocolmo


Estoy buscando calles
que me recuerden a ciudades
en las que nunca me haya equivocado.
Donde el desconocimiento
de un idioma extravagante
sea la única razón
por la que no entiendo a nadie.
Hasta que llego a algún lugar
donde las grúas dicen que hay que cambiar.
Parecen exigir que pongamos buena cara.
Entraré en un locutorio.
Te dejaré un mensaje de casi esperanza.
Conferencia a corta distancia.
Aquí estoy raptado por el presente
imperativamente ausente.
Hasta que llego a algún lugar
donde las grúas dicen que hay que
cambiar y que el pasado no ha servido para nada.

Quiromancia


Sigo tus pasos hacia donde nunca he ido.
No me importa decir que vengo desde donde nunca he salido.
El cambio de estación desordena tu pelo.
El futuro sin pies en el suelo.
Nuestras palmas son una red de cables y vías.
Quiero fundir las tuyas con las mías.
No tengo horario. He perdido un tren y 1300 días.
Dentro de qué bloque estás? Quiero amasarte.
Así cambiarás líneas en mis manos
que van a decirte “todo parece muy simple
si la soledad es compartible”.
Sin toda la ropa que nos sobra.
Vestidos de convicción.
Son eso complejos de clase
o sólo urgencias cotidianas
que hacen que no sepa tu nombre?

El Día de la Luna


Mi bandera no ondea más.
Nuestra nave no hace sombra a ninguna otra.
No estamos en la Luna porque nadie estuvo allí nunca.
No somos nosotros los grandes mentirosos de la historia.
Un pequeño paso más,
otro gran desliz para la humanidad.
Aquí estamos otra vez destinados
a una misión especial.
Redescubriendo la atracción de los cuerpos,
la crueldad dominical y la venganza del puto día de la Luna
por si hubo o no un beso después de doblar tus sábanas.
No estamos en la Luna porque nadie estuvo allí nunca.

Rima Disonante


Hoy me apetece hablar de ello.
De si fue poco lo que pasó.
De lo mucho que está pasando.
Del amor que rima con dolor.
Repetiré que lo siento. Que oigo la respiración del pasado
tan presente en esta habitación.
No quiero acabar siendo los libros que regalé.
Me está encarando el flexo.
Esta noche le hablaré al insomnio a la pared.

La Venda Negra


Gírate un momento.
Inclina la cabeza un poco más.
Así hacia abajo.
Se te deshace el lazo de tu venda negra.
Aún así veré tus ojos desaparecer
cuando te ríes tanto que puedes llorar.
Mirabas siempre hacia delante
como si allí fuera estuviera el mar.
Encendías velas en la orilla de mi opacidad.

M.R.U.V.


Demasiado jóven para mirar
la evolución de las obras.
Demasiado viejo para pensar que eres tú
cada vez que el teléfono suena.
La alegría de la independencia
y el temor al aislamiento
son intercambiables como maniquíes y dependientas,
escaparate o realidad vestida de color indiferencia.
Se lleva el ningún-lugar.
Quemo la verdad sobre la almohada.
Esperando algo más o para dejar de esperar.

El Beneficio de La Duda


Amasamos tal fortuna haciendo de funambulistas.
Siempre los bolsillos llenos de confianza en las alturas.
Cuanto interés prestabas gracias al beneficio de la duda.
Bailamos Toni Moré sobre cristales rotos.
Estelar la incertidumbre en el cielo allí tán cerca.
Cargo con el beso de la gravedad de la certeza de que hay
cosas que pasan y otras que te ocurren una vez nada más.

Urgencias


Ni un consejo más.
Ni palmadas en la espalda.
No vendrás a decir mi voluntad
sin usar palabras que no se me hayan ocurrido a mí jamás.
“Tiempo al tiempo”, “espacio al espacio”:
son divanes en los que nunca me voy a recostar.
La impaciencia bebe con la soledad.
Les veo brindar por los efectos secundarios de la realidad.
Algunas cosas nunca se superan.
Sólo supuran y se cuelan -afiladas-
en las cajas -apiladas- de mi enésima mudanza.

Dinamita


No hay un escenario ideal para la escena del final.
Ni tu fe ciega ni el problema
están hechos de cartón-piedra.
El puente de Brooklyn tiembla.
Manhattan me recuerda al Gernika.
Todos los rascacielos evidencian
el papel que nunca querré jugar.
Como interpretar esta mierda
entre mi talón de Aquiles
y estos ojos pintados de vijilia?
El puente de Brooklyn tiembla.
Manhattan me reguerda al Gernika.
Hay fuego en tu boca.
En mis labios, dinamita.

Segundas Residencias


No me puedo encomendar a ningún otro lugar.
Le he bajado las persianas a esta ciudad.
En la sombra no se está tan mal.
He decidido por unanimidad
que el desarraigo no va a ser más
mi segunda residencia.
Me abanico con las palabras en las trampas
que nos puso el habla.
Quiero aceptar el riesgo de estar descalzo en tu casa.
Ir demasiado lejos para llegar
más cerca una vez más.
Veo las fiestas desde la terraza.
Cuando el Agosto no es ya una amenaza.
Sabes que los fuegos artificiales
están hechos de nuestras feromonas?